miércoles, noviembre 14, 2007

La mancha antidemocrática de los demócratas españoles


Hace años con nuestra tan vitoreada, respetada y publicitada (hasta la saciedad) Transición los partidos políticos intentaron esconder a los grupos de personajes con mentalidad retrógrada y fascista que paseaban por los diferentes despachos de poder de la capital y de todo el Estado.

La derecha los metió entre sus filas, encabezadas por el ex ministro de Franco y la izquierda (tanto el PSOE como el PCE) hizo oídos sordos y miraron hacia otro lado, cuando escuchaban un ¡Viva Franco! o aparecía una bandera imperial.

Los que no estaban relacionados directamente con la política, fueron destinados a diferentes medios de comunicación, a algunas empresas de capital público o a capitales de provincia donde poco eco podrían alcanzar.

Pasados los años la ultraderecha era algo que se sabía que existía pero que parecía que nunca se viese.

Exceptuando el 12-O o el 20-N, fechas en que se les permitía desempolvar los trastos de otra época para recordar a las buenas gentes de la democracia que aún convivíamos con aquellos que hicieron vivir a España, la etapa más oscura de su historia reciente. Pero estos personajes anacrónicos en una España que olía a libertad y modernidad, servían como ejemplo de la tolerancia y el respeto a las libertades políticas de aquellos que encabezaban el cambio.

Después de más de un cuarto de siglo de democracia estable en España, después de haber superado los fantasmas del pasado el 23-F...los mismos que en la Transición escondían a estos energúmenos con ideas nada constitucionales, les protegen ahora.

Protegen a grupos de ultraderecha, que demuestran abiertamente su falta de respeto a las libertades y derechos de los ciudadanos, que abogan por el odio a los inmigrantes, que despotrican de las instituciones estatales y de la misma Constitución, que practican el terrorismo político (apaleando, amenazando e incluso asesinando) escudándose en unas ideas de salvación de la GRAN PATRIA.

Mientras a estos grupos se les protege y se les va dando un balón de oxígeno poco a poco, a otros de otro tipo de ideología se les aplica una Ley de Partidos que se usa según el interés de quienes gobiernan y de quienes visten toga.

Nuestros gobernantes y dirigentes políticos democráticos de este país han de dejar de tener miedo, han de aplicar la ley tanto para unos como para otros. No se puede ilegalizar a Batasuna por no respetar la ley y otorgar total impunidad legal a formaciones como Democracia Nacional y la Falange.

Hace días los herederos del franquismo asesinaron a un chico en Madrid (por el simple echo de no compartir sus ideas, como hace la lacra etarra con cualquiera que no comparta las suyas), durante años han clamado al cielo por la vuelta a la sangre y por la venganza ante los "rojos, masones y maricones".

El próximo 20 de Noviembre saldrán a la calle, más reforzados que nunca, nuevamente amparados por el silencio del PSOE, del PP y de IU (aunque estos últimos hayan expresado la necesidad de abrir el debate sobre estos grupos), con sus banderas imperiales, con sus salves a España, con su odio ante la España actual.

Como vemos cada vez que tienen ocasión, los integrantes de estos grupos son cada vez más jóvenes, no movidos por una cierta ideología, sino por un total desconocimiento de la realidad, un total analfabetismo social y un odio y un rencor absoluto.

El momento de parar esta creciente oleada de fanatismo arcaico y antidemocrático es ahora. Es ahora cuando el poder judicial y los partidos políticos han de dejar de mirar a otro lado, afrontar la situación y aplicar con dureza la ley (igual que cuando aplican sentencias con mano firme al mundillo abertzale).

Siempre he usado como máxima una frase de Voltaire: "Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo." Pero hoy y aquí no es el caso.

Espero que tampoco lo sea para aquellos que se les llena la boca de democracia, libertad y respeto a la ley.

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2 Comments:

Blogger Bl@cK said...

Cierto es que a veces noto tufillo a nostalgia de otros tiempos, cuando; por ejemplo, critico al PP y se me echan otros blogeros encima.

11:57 a. m.  
Blogger Silvia said...

yo me pelearía por liberar la palabra pero ¿por liberar la sinrazon nos pelearíamos?
No sé, ...
A pesar de todo lo único que tenemos es la inteligencia para acabar con ellos.
Nacis NO!, ni legales ni ilegales

10:48 p. m.  

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